Bestial: a 5 años de la muerte de Muammar Gadafi | misosoafrica
Por Orlando Castro (Folha 8)

Bestial: a 5 años de la muerte de Muammar Gadafi
Hoy se cumplen 5 años desde que Muammar Gadafi fue asesinado con la meticulosa maldad que caracteriza el fin de muchos dictadores. Nito Vieira, en Guinea Bissau, es otro ejemplo.
Cinco años después, son cada vez más los libios que demuestran tener nostalgia de una Libia gobernada con mano de h9ierro por Muammar Gadafi, y dicen incluso que la vida era mejor. Todo porque el caos se adueñó del país. Los libios, sobre todo las generaciones más antiguas, prefieren ser esclavos de barriga vacía que libres con barriga vacía.
Salió Gadafi ¿y quién entró? Extremistas de la peor especie como el Estado islámico y Al-Qaeda se implantaron sólidamente en el territorio libio.
¿Recuerdan que Muammar Gadafi, ya con el país ardiendo (febrero de 2011) convocó a un representante de la Unión Europea en Trípoli, amenazando con dejar de cooperar en la lucha contra la inmigración ilegal si la Unión Europea continuase “alentando” manifestaciones en el país?
¿Recuerdan aquello que el líder libio dijo del TPI – Tribunal Penal Internacional? Dijo que ese tribunal representaba “una nueva forma de terrorismo mundial”
“Es sabido que todos los países del Tercer mundo se oponen a este denominado Tribunal Penal Internacional. A menos que todos sean tratados de forma igual esto no funcionará” declaro Gadafi, en ese entonces Presidente de la Unión Africana.
“Es ahora el caso. Este Tribunal está contra los países que fueron colonizados en el pasado y que (los occidentales) quieren volver a colonizar. Se trata de la práctica de un nuevo terrorismo mundial”. Y no estaba lejos de la verdad.
“No es justo que un presidente sea detenido” preciso el líder libio, que se refería al mandato de captura emitido el 4 de marzo de 2009 por el TPI, contra el presidente sudanés Omar el-Bechir, por sospechas de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Darfur, oeste de Sudán. “Si autorizamos cosa tal, que un presidente sea detenido y juzgado como el presidente el-Bechir, deberíamos también juzgar a aquellos que mataron centenares, millones de niños en Iraq y en Gaza” subrayó en aquel momento el responsable libio.
Aquel mes, todos los representantes europeos en Trípoli recibieron el mismo mensaje que, desde luego, era una protesta contra el llamado hecho por el entonces jefe de diplomacia Europea Catherine Ashton, respecto de la libre expresión en el país, enfrentado a una ola de manifestaciones sin precedentes desde la llegada al poder de Muamar Gadafi, hace más de 40 años.
“Las manifestaciones que ocurren en Libia han sido reprimidas con violencia y ya causaron centenas de muertes”, lamentaba la organización de defensa de los Derechos Humanos Human Rights Watch.

Gadafi junto al ex Presidente francés Sarkozy
De cualquier forma, Gadafi siempre mostró quien era. En 2001 el líder de Libia presentó una solución para los problemas de Zimbabue y de todos los países africanos. Nada más que expulsar a todos los blancos de África y ocupar sus tierras. Gadafi, que ese año visitó Zimbabue, exhortó a los zimbabuenses negros y a los africanos en general a expulsar a los blancos del continente y a solo parar si éstos aceptaren transformarse en criados. Nada más y nada menos.
Recuerden que en 2001 cerca de 1.700 haciendas pertenecientes a blancos fueron ocupadas desde que Robert Mugabe exhortó a los llamados antiguos combatientes a ignorar la ley y las órdenes de los tribunales y apropiarse de las tierras.
El Ejecutivo zimbabuense había ya entonces referenciado para nacionalización sin compensación cerca 5.000 haciendas de blancos (95% del total). Recuérdese, entre tanto, que el régimen de Muammar Gadafi aceptó en 2006 financiar con 50 millones de euros la campaña de Nicolas Sarkozy a las presidenciales francesas de 2007. Con todo esto y mucho más en el currículo, la muerte de Muammar Gadafi, así como la de sus principales colaboradores, fue una bendición para los dueños del mundo. Esto, porque con tales muertes nadie sabría los negocios del líder libio con alguno de sus grandes amigos que, como el entonces Primer Ministro portugués José Sócrates, lo consideraba “un líder carismático”.
Tampoco dejaba de ser gracioso que la familia de Muammar Gadafi, la que quedaba, presentase, como dijo que haría, una queja al Tribunal Penal Internacional contra la OTAN por “crímenes de guerra”.
Independiente del hecho de que Gadafi haya merecido morir no una vez, sino que decenas de veces, lo que la OTAN hizo en Libia (pero que no hará en otros países con dictadores mucho más facinerosos) fue el ejemplo cabal de que los dueños del mundo conocen la razón de la fuerza pero nunca oyeron hablar de la fuerza de la razón.
El antiguo líder libio, en ese entonces de 69 años, que escapó de Trípoli a finales de agosto de 2011, fue capturado vivo cerca de Sirte, a 360 kilómetros de la capital y asesinado a tiros después de ser violentado física y psicológicamente.
Según se sabe, aunque no se tenga certeza, no fue la OTAN quién dio el tiro de misericordia a Gadafi, aunque todos se quedaron lucrando con el silencio definitivo del líder libio. Lo cierto es que fueron los aviones de la OTAN los que dispararon contra la columna de vehículos en que iba Gadafi. Aunque el homicidio voluntario sea un crimen de guerra previsto por el artículo 8 del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional, la OTAN siempre dirá que en aquella situación Gadafi continuaba constituyendo una amenaza para Libia, incluso hasta para África, o quién sabe, para el mundo entero.
Inicialmente se decía que la OTAN estaría en la región para, además de tirar la piedra y esconder la mano, proteger a la población estudiando siempre el objetivo de derrocar el régimen. Cómo luego se vio era una treta como cualquier otra.
Algunos países de la OTAN abastecieron a los rebeldes con todo tipo de armas, les dieron instrucción, planearon los ataques y coordinaron las acciones con la fuerza aérea de Alianza Atlántica. Todo, es claro, para defender a las poblaciones y nunca para derrocar el régimen. Del lado de la OTAN están, como siempre sucede con los vencedores, una serie de países, aunque no todos de forma sincera. No será el caso de los europeos, pero es, con certeza, el caso de muchos estados árabes que con miedo del perro rabioso, aceptaron (sin ganas) la ayuda del león.
Cuando se percaten (algunos ya se percatarán), el león habrá derrotado al perro y se preparará para comerlos a ellos. El león, como una vez más se confirma, no tendrá necesariamente la nacionalidad norteamericana.
Aunque, los hombres del tío Sam son especialistas en crear leones donde más les conviene. En cierta medida Osama bin Laden, Sadam Hussein o Muammar Gadafi, fueron leones “made in USA”. Al contrario de lo que piensan los ilustres operadores del FBI, de la CIA o de cualquier entidad de ese tipo, nadie tiene en este planeta (por lo menos en este), autoridad y poder ilimitados.
Los malos de la película, según los realizadores de la OTAN, podrán no tener la misma capacidad bélica que los EEUU y sus aliados. Van a ser y continuarán siendo humillados, sobre todo por el número de los muertos que el único error que cometieron fue haber nacido.
¿Son las leyes de la razón? No. Son las leyes de los instintos. Instintos que van mucho más allá de las leyes de la sobrevivencia. Entran claramente (tal como entró Bin Laden o Muammar Gadafi) en la ley de la selva en que el más fuerte durante algún tiempo es, pero nunca durante todo el tiempo, el gran vencedor.
Sea como fuere, el mundo árabe sólo está del lado de los países de la OTAN por cuestiones estratégicas, por opciones instintivas. Bien o mal en materia de razón los árabes están con los suyos… y esos no son los nuestros…
Por lo menos desde la Guerra de los Seis Días, el aprendizaje de los árabes ha sido notable. Aceptan a los que los dueños del mundo definen como enemigos, ahorcan hasta a sus pares con la cuerda provista por occidente, pero, en la mejor oportunidad, van a ahorcar americanos y europeos con la misma cuerda enviada desde Nueva York, París o Londres.
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