En la madrugada del 27 de junio de 1973, Montevideo se ve avasallada por las tropas militares y sus tanques. Juan M. Bordaberry, presidente de turno, tras un pacto con los golpistas, disuelve el Parlamento elegido por el Pueblo uruguayo, echando por tierra el Estado de Derecho y el imperio de la Ley. Esta maniobra no sorprendió a los uruguayos: se venía gestando desde hacía años. Jorge Pacheco Areco ya había gobernado de espaldas a la Constitución y la Democracia. Trataré de exponer lo que se escondía detrás del golpe: en 1971, cierto documento aparece en la Embajada de EEUU en Montevideo; responde a instrucciones del Consejo de Seguridad Nacional encabezado por Henry Kissinger, para preparar “una estrategia”, apoyando contundentemente a los “partidos democráticos” en Uruguay para evitar la victoria del “Frente Amplio”, alianza de Izquierda que pretendía enfrentarse a la explotación imperialista y sus cómplices. Al producirse el golpe, Kissi...
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