Podría sonar a Zola y remata Jeremías…Con los años- son ya 68-, uno tiende a los ritos de despedida y cierre, como si necesitara asegurarse de que los lugares de cuyo paisaje ha formado parte a lo largo de su vida siguen ahí y resisten. De zagalón quimérico alma en pena, desplazándome desde las Casas Baratas al Mercado Central, frecuentaba, en mi propia compañía, la “Plaza del Pescado” los fines de semana. Fascinado, recorría, pisando charcos, aquel helado campo de batalla perdida por el mar: peces muertos do quiera que tu vista pajarona se posaba, yaciendo sobre mármol sin leyenda, mirándote a los ojos fijamente. Recuerdo, en especial, la expresión del besugo: serenidad en olor de eternidades más allá de las algas y las redes, estoicamente resignados a su sino: horno fuerte, rodaja de limón, vino blanco y pan rallado, sobre lecho crujiente de patatas rebanadas a la inglesa. Mis favoritos eran, sin embargo, los melgachos, con su pinta borrega de soñarse futuros ti...
BLOG DE OPINIÓN DA ASOCIACIÓN CULTURAL FUCO BUXÁN