Me rogó que no lo comentase. Tenía los ojos tristes y la voz apagada, él, habitualmente tan firme, tan entero, con su tono zumbón a base de sarcasmo y de certezas. Durante un instante, pensé se trataba de un tema de salud; se me puso la carne de gallina. Amistad y enfermedad hacen mal caldo: es duro de sufrir el dolor del amigo cuya condición de enfermo te marca una distancia inesperada. En cierto modo, no andaba equivocado… Me anunció la probabilidad, a no mucho tardar, cuestión de meses, de acabar en el paro, pandemia propiciada por las periódicas cruzadas del capitalismo salvaje cuando sospecha que estamos dejando de tenerle miedo: sumiso todo el mundo o rompen la baraja. El compañero en cuestión no va a volver a cumplir cuarenta y pocos; es padre de familia y paga una hipoteca. Competente en su trabajo, honrado y responsable – como tantos cientos de miles de personas con nombre y apellido (dan para mucho esos seis millones de parados)-, el Sistema, corrupto y ...
BLOG DE OPINIÓN DA ASOCIACIÓN CULTURAL FUCO BUXÁN